SIETE AÑOS SIN MARÍA ELENA WALSH

10 Jan 2018 0 comment  
SIETE AÑOS SIN MARÍA ELENA WALSH

Fue una de las escritoras y cantautoras más queridas y reconocidas del país. Sus letras en clave revolucionaria y con personificaciones, estaban dirigidas tanto a niños como a adultos y tenían una profunda mirada de la realidad.

María Elena Walsh nació en Ramos Mejía el 1 de febrero de 1930 y falleció en Buenos Aires, un día como hoy pero de 2011.

Fue una poetisa, escritora, música, cantautora, dramaturga y compositora argentina, considerada uno de los íconos revolucionario de la cultura y una pieza fundamental en la infancia de varias generaciones.

El escritor Leopoldo Brizuela ha puesto de relieve el valor de su creación diciendo que "lo escrito por María Elena configura la obra más importante de todos los tiempos en su género, comparable a la Alicia de Lewis Carroll o a Pinocho; una obra que revolucionó la manera en que se entendía la relación entre poesía e infancia".

Sus letras en clave y con personificaciones, estaban dirigidas tanto a niños como a adultos, y criticaban la dictadura de forma artística y revolucionaria. Actualmente canciones como El reino del revés o la Pájara Pinta, continúan siendo enarboladas para protestar contra la violencia institucional y el doble discurso de los gobiernos.

Walsh creó, entre otras, la Canción del Jardinero, Manuelita, La reina Batata, El twist del Mono Liso, Canción para tomar el té y Como la cigarra.

Saltó a la fama cuando tenía 17 años, al escribir de poemas “Otoño imperdonable”. A partir de 1945 publicó poemas y notas en las revistas El Hogar, Sur y en los diarios La Nación, Clarín y La Razón.

En 1948 egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes y fue invitada a Estados Unidos por el poeta español Juan Ramón Jiménez. Entre 1952 y 1956 residió en París, donde compuso canciones infantiles y folclóricas. Ya en Argentina realizó programas de televisión para niños y adultos, recorrió el norte del país cantando con Leda Valladares y estrenó espectáculos teatrales para niños.

Luego de una recordada experiencia televisiva a finales de la década de 1950, en la que dio a conocer sus personajes Doña Disparate y Bambuco, estrenaría en Buenos Aires el espectáculo para chicos Canciones para mirar, compuesto por una serie de canciones, poemas y cuentos breves que luego fue publicando tanto en libros -Tutú Marambá (1960), El reino del revés (1965), Zoo loco (1965), Dailan Kifki (1966), Cuentopos del Gulubú (1966) y Versos tradicionales para cebollitas (1967)- como en discos: Canciones para mirar (1963), Canciones para mí (1963), En el país de Nomeacuerdo (1967), Juguemos en el mundo (1968) y Cuentopos (1968), entre otros. La pintora Norah Borges, hermana del afamado escritor Jorge Luis Borges, ilustró alguno de sus libros.

La obra para chicos de Walsh, basada en las nursery rhymes inglesas, pero también en las coplas españolas, en la utilización de la rima como juego y en el disparate conceptual, se encuentra en la base de la formación intelectual, cultural y afectiva de por lo menos cuatro generaciones de argentinos.

Unos años antes de su fallecimiento escribió su autobiografía “Fantasmas en el Parque”, donde habla sobre su gran amor, la fotógrafa Sara Facio, y sus relaciones familiares. Allí también recuerda anécdotas y viajes con amigos de un modo que sólo María Elena podía realizarlo.

Nadie mejor para describirla que Facio, quien vivió con Walsh durante 30 años: “Ella es más que una parte de mi vida. Todo en ella es poesía, hasta cuando habla es poesía, es de una ocurrencia sin parangón. Como artista creo que es un ser único”, escribió Facio cuando María Elena estaba por cumplir 80 años.
 

 

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