ALEJANDRO SANZ LANZÓ "EL DISCO"

05 Apr 2019 0 comment  
ALEJANDRO SANZ LANZÓ "EL DISCO"

Cuatro años atrás, Alejandro Sanz lanzaba Sirope, su primer disco luego de cambiarse de discográfica y el número 11 en su cuenta. Luego vendría una temporada de festejo con los 20 años de Más, en 2017, y dos temporadas más pasarían hasta la llegada de música nueva. Nueva en el sentido más literal de la palabra, puesto que la obra que Sanz exhibe en #ELDISCO no podría haber sido hecho un puñado de años atrás. Dice “2019” en letras brillantes y enormes.

 

Por supuesto, el doceavo álbum del español remarca el sello autoral de su responsable. Desde el primer instante, la sorpresa se instala como norma. El trato abre el disco de un modo inesperado, con una balada climática (con cuerdas y percusiones profundas) que gana en intensidad y muestra a un Sanz completamente entregado a la música.

Allí, las orquestaciones y los arreglos propios del compositor madrileño remiten a varios momentos de su carrera. Y sin embargo, es una canción absolutamente particular en el universo creativo del artista. Su grandilocuencia y su visceralidad aportan momentos de profunda emoción y la voz del cantautor descubre nuevos matices en pequeñas variaciones hacia el final de la pieza.

 

Inmediatamente después, Mi persona favorita inaugura la serie de colaboraciones, que terminan pesando y mucho en el desarrollo del álbum. Camila Cabello aporta un color delicioso al estribillo y acompaña a Sanz con delicadeza y valentía. Incluso, con su interpretación logra hacer suya una canción que ya huele a clásico de FM.

El perfil ATP construido por el español se profundiza en No tengo nada, primer corte de difusión y otra bella tonada romántica que está vestida con programaciones y atmósfera orquestal. Como si hiciera falta, presume un estribillo que entra en la galería de grandes momentos creativos del madrileño.

 

Urbano y desprejuiciado

La cuarta canción de #ELDISCO inicia un tramo más nocturno, con el costado rítmico en primer plano. Te canto un son vuelve a hacer uso de la mixtura de referencias musicales y culturales en la obra de Sanz. “Soy un flamenquito en La Habana. Soy de Cádiz y te canto un son”, arenga, en medio de una base propia del folklore andaluz atravesada por una orquestación cubana. Por fuera del embrión armónico de la canción, la base rítmica juega su propio partido: hay links directos a la electrónica más ligada al dubstep y al trap.

Luego de ese quiebre nivel sonoro, el momento se prolonga con Los lugares, que empieza como otra postal orquestada pero rápidamente vira a una mixtura urbana, con tanto de hip hop como de jazz. La presencia de Residente, que aporta un toque inconfundible al tema, y un nuevo estribillo cargado de épica son las claves de uno de los picos más altos del disco.

 

Back in the city recupera el espíritu latino pero vuelve a poner al hi-hat trapero en primer plano. Sanz no tiene reparos en llamar a Nicky Jam y en sonar como supuestamente suenan todos. En el intento, el experimento termina siendo positivo: Sanz juega pero tiene claras sus raíces; Jam le pone el encanto boricua y arrima la canción a otras posibles playlists.

¿Le queda forzado ese perfil a un compositor del calibre de Sanz? En absoluto. El madrileño se anima a incorporar el filtro de época sin perder una pizca de identidad. Por el contrario, adapta recursos y renueva sonoridades.

 

Este segundo es un pequeño relato arpegiado y suave, que llega para bajar decibeles y realizar, quizás, la mayor declaración de todas: Sanz invita a Judit Nedderman, cantante catalana que suma su voz a una versión bilingüe que dice mucho del país al que aspira el cantautor. Como algo a lo que no estamos acostumbrados, al principio resulta extraño y la letra resulta inconclusa. Pero aporta una ventana de calma y es, también, un gesto simbólico.

Resulta extraño el paso a Azúcar en un bowl, un momento con impronta funk a lo Bruno Mars que, una vez más, incluye detalles propios del trap. La canción promete ser altamente combustible en vivo, pero en el contexto de #ELDISCO, terminar quedando atrás de la mayoría de sus predecesoras que logran calar más hondo. La línea de vientos del final podría durar horas.

Para el cierre, Sanz vuelve a proponer un momento disruptivo a través de una canción que busca experimentar de entrada. It’s Ok también reafirma un perfil diverso desde lo lingüístico y lo artístico, con un claro mensaje al mercado anglo.

 

En lo que podría ser un track de Thom Yorke, el español despliega su estilo de Sinatra iberoamericano y es el más jazzero de los jazzeros. Es un momento que respira libertad, y el cierre perfecto de un disco que tiene todo menos preconceptos. Cualquier cosa puede suceder en el maravilloso mundo de Alejandro Sanz.

De hecho, el anuncio de #LaGira y #ELJuego hacen pensar que este es apenas un eslabón del concepto que pretende trabajar el español en esta nueva etapa. Lo que queda claro es que su música acompaña el envión con un desprejuiciado cancionero a la altura de su obra. Siempre moderna, cada vez más clásica.

 

 

Fuente: La Voz

FM La Cuerda 104.5 - Vibra con vos